A través del Rayo Hewitt capítulo 2

Sigue la apasionante aventura de Lucile y John Hewitt. Después de la revelación en la carta de su padre, Lucile reacciona rápidamente y toma cartas en el asunto. 



Capítulo II

La historia de Lucile Hewitt

Si dijera que estaba preocupada y estupefacta no alcanzaría para describir lo que sentí al recibir esta carta. Mi querido y anciano padre, ¡viajo sobre una onda de luz en dirección a un nuevo mundo lleno de nuevos y desconocidos peligros! No entiendo, siempre me advertía y me pedía que fuera cuidadosa. Incluso en 1945, mi padre aun se rehusaba a subirse a un aeroplano porque creía que eran peligrosos. Con frecuencia le rogaba que me dejara llevarlo a pasear en mi avioneta pero él afirmaba que no tenía el valor suficiente para subirse. Aun cuando arriesgaba su vida cotidianamente en su amado laboratorio.

Es una verdadera pena que yo no tuviera su inclinación por la ciencia. ¡Podría haber ayudado mucho a mi padre! Honestamente lo intenté, intenté seguir una carrera científica y no fue culpa mía el haber fracasado estrepitosamente.

Cuando papá descubrió su Rayo Hewitt y se hablaba de utilizarlo para viajar, ahí fue cuando mi interés por la ciencia se despertó. ¡Viajar a la velocidad de la luz!¡Imaginen la emoción! Sin que papá lo supiera, ya que de lo contrario me lo habría prohibido, me escabullí del colegio y me ofrecí como voluntaria para el viaje de prueba del Rayo Hewitt. Yo fui una de esas almas intrépidas de las que habla papá.¡Fue glorioso! Pararte frente al rayo y moverte miles de kilómetros en un parpadeo. ¡Eso sí que es viajar!
Cuando discontinuaron el uso del Rayo Hewitt mi interés en la ciencia sufrió el mismo destino. Pero uno de mis grandes intereses en la vida se había revelado ante mí. Viajar, y viajar con velocidad ilimitada. Lo mas veloz que encontré después de eso fue el aeroplano y puedes estar seguro que me hice con uno.

Para cuando aprendí a operar mi primer aeroplano tenía dieciséis años. Cuando el interés general por la aviación creció, el mio creció a la par, y ahora con veintiséis años piloteo un gigantesco avión comercial entre New York y Honolulu, es lo que he hecho por los últimos cinco años.

La mañana que recibí la carta de papá coincidió con el fin de mi turno. Estuve seis días de turno y ahora me correspondían tres de descanso. Ese era mi esquema laboral.

Después de leer la carta, fui de inmediato al laboratorio. Lo primero que atrajo mi atención fue la enorme máquina de Rayos Hewitt. Después de examinarla detenidamente, encontré los controles y con un poco de estupor la encendí. Un suave y casi invisible rayo color ámbar resplandeció en la abertura con forma de embudo. Ya con un poco mas de valor me quite un guante y lo coloque experimentalmente en la plataforma sobre la cual brillaba el rayo. Al principio no sucedió nada pero entonces el guante empezó a brillar con el mismo suave resplandor del rayo y de forma casi imperceptible, desapareció, se convirtió en parte de la luz que lo envolvía.

Volví mi atención hacia el receptor de ondas de luz, lo encendí y ajuste el dial en veinte. La pantalla se encendió de inmediato. Una sucesión de hermosos colores desfiló frente a mí. Active el interruptor señalizado como Espectro y al hacerlo la pantalla cambió por completo. Los hermosos colores se habían separado para luego mezclarse y entrelazarse descontroladamente, pequeñas lineas se formaba aquí y allá. Lo observé fascinada por un tiempo y luego lo apagué.

En fin, Papá se había ido y yo aquí, con un laboratorio lleno de maravillosas maquinarias que apenas si lograba comprender. Leí su carta una y otra vez para asegurarme de que iba a estar bien. ¿Pero cómo podía convencerme de semejante cosa? Era un científico maravilloso pero fuera de su laboratorio estaba perdido. Siempre había sido como un niño en el mundo exterior.

Después de dos días de pensar y enferma de preocupación me decidí a conseguir a alguien que pudiera operar la maquinaria y así seguirlo hasta ese extraño mundo. Me puse manos a la obra y llamé por radio a mi antigua compañera de clases, Marion Wells, que ya tenía una prominente carrera como científica.

Estaré ahí en diez minutosme dijo y corto la comunicación.

Y en exactamente diez minutos su auto-plano aterrizaba verticalmente en nuestra entrada, las alas se retraían automáticamente al tocar el suelo. Admiré su habilidad para conducir mientras atravesaba el portón y se deslizaba bajo los arboles hasta el porche de la casa.

En el laboratorio Marion demostró un gran interés por el Rayo Hewitt. El receptor de ondas de luz de hecho le resultaba familiar. Entonces se volvió y observo detenidamente la pantalla. Con curiosidad le pregunté si sabía que significaban los colores y las lineas.

Si, es un sistema de código de onda internacionalasintió. Lento pero con firmeza, esta forma de comunicación está reemplazando los métodos de antaño. Las estaciones de ondas de luz son mucho mas simples de construir, mucho mas baratas y el servicio que proveen es ampliamente superior al viejo telégrafo.

Una vez que las maravillas en el laboratorio han sido examinadas y puestas a prueba, nos sentamos e intentamos resolver el problema de traer a Papá de vuelta sano y salvo. Marion proponía esperar a recibir un mensaje concreto de su parte pero yo estaba demasiado preocupada para considerarlo. Quería que Marion se quedara aquí a interceptar mensajes mientras yo iba a buscarlo.

Sé razonablerogaba Marion. Este plano de existencia al cual ha ido tu padre es sin lugar a dudas tan grande como el mundo en el que vivimos ahora. Quizás se ha movido o lo han llevado a cientos de miles de kilómetros de distancia. ¿Cómo esperas encontrarlo?

Buenorespondí obstinadamente, si está ahí del otro lado, quizás me necesite, y si me necesita, debo ir con él. Lo encontraré de alguna manera.

Muy bien. Dime como planeas volver una vez que lo encuentres.

Debo haber tenido una apariencia fatal porque Marion se inclinó y me palmeó la mano.

No te preocupes, Lou. Tengo un plan. Pero hay que ponerse a trabajar de inmediato si esperas cruzar en un futuro cercano.

Rápidamente me pidió el manuscrito de mi padre y obtuvo un detalla descripción para crear y operar una nueva máquina de Rayos Hewitt.

Verasexplicó finalmente, vamos a construir otra maquina de rayos y la enviaremos contigo. Es tu única oportunidad de volver.

Durante las siguientes semanas trabajamos arduamente. Llamé por radio a mi compañía para extender mi licencia y me la dieron. Hasta que una tarde finalmente, terminamos. Eran las cinco en punto y encendimos el receptor de ondas de luz siguiendo las instrucciones de papá. Marion observó atentamente el mensaje sobre la pantalla pero algo no estaba bien y tuvo que consultar las notas de papá.

Lou, me temo que tenemos un problema. Este no es el código privado de tu padre. O el código internacional que yo conozco.

Quizás es el mismo mensaje que papá había estado recibiendodije.

Si, eso debe ser. Por alguna razón tu padre está incapacitado para mandar su mensaje y estos seres intentan comunicarse contigo.

¡Oh! Sabía que le había pasado algo dije casi llorando. Déjame ir ahora Marion. Puedes terminar la otra maquina y enviarla después.

Norespondió. Es mejor no correr ese riesgo y esperar a que la otra maquina esté lista.

No estuvo lista sino hasta la mañana siguiente y pudimos empezar. Me vestí con mi ropa de piloto y me calcé una Colt .45 y una cartuchera de balas. Un par de pañuelos limpios y un paquete de cigarrillos completaban mi equipaje.

Aunque estaba muy preocupada no pude evitar sentir un arrebato de emoción cuando subía a la plataforma y le indicaba a Marion que encendiera el rayo.

Un tenue resplandor me envolvió. Sentí un hormigueo desde la cabeza hasta los pies. Mis manos empezaron a brillar tenuemente. ¡Estaba cruzando! Sentí un repentino lapso de ausencia en mi consciencia, entonces, el hormigueo regresó... se detuvo... y cuando me quise dar cuenta estaba del otro lado.

 

La desorientación me duro unos cuantos segundos. Lentamente mi cabeza se aclaró. Estaba en alguna especie de lugar cerrado. Los muros, el techo y el suelo eran blancos como la nieve. Me agaché y toqué el suelo. Se sentía como la Tierra. Toque los muros, eran rocas. Estaba en una cueva, una cueva blanca como la nieve.

Un cueva debía tener una entrada. Pensé. Empaqué la máquina de Rayos Hewitt y la deje en una esquina y empecé a caminar pegada a uno de los muros. El túnel dio tres vueltas antes de que pudiera ver una abertura. El brillo reflejado de los muros blancos gradualmente dio lugar a un tenue color rosa, que se oscurecia cada vez mientras me acercaba a la abertura y a un extraño resplandor sonrosado.

Salí cautelosamente de la cueva y me quede inmóvil ante semejante maravilla. El suave resplandor de un sol rojo brillaba alto en el cielo sonrosado. La cueva estaba sobre una pequeña colina y había allí un sendero que bajaba y se adentraba en un bosque con arboles carmesí. Bajé corriendo por el sendero, hecho de tierra tan blanca como la de la cueva, para observar de cerca esos arboles.

No tardé demasiado en alcanzarlos, sus hojas eran de un color carmesí brillante, pero los troncos y las ramas eran blancos como el suelo. A su alrededor crecían arbustos carmesí con flores del mismo color pero un poco mas claras y pequeños brotes color plateado. Un poco mas adelante había un pequeño arroyo que serpenteaba alegremente así que me decidí a seguirlo y ver donde me llevaba. Había mucha paz y tranquilidad. El aire era suave y confortable, un contraste directo con los intensos vientos invernales que había dejado atrás. Era un lugar realmente mágico.

Al principio tuve miedo de encontrar algún animal extraño o persona pero entonces, me armé de coraje y abandoné el amparo de los arboles bajo los cuales había estado viajando y caminé junto al arroyo hacia un área mas desprotegida.

Sin la mínima advertencia, un sonido aterrador rompió el silencio. Tomé mi revolver y corrí a resguardarme en los arboles y ahí espere, agitada detrás de un ancho tronco blanco mientras el sonido se acercaba.

Cada vez mas cerca, el sonido se hacía cada vez mas fuerte hasta que algo surgió de entre los arbustos a mi derecha, algo realmente increíble.

Dos enormes criaturas, hombres o animales, no podía saberlo a primera vista, ya que eran una mezcla de los dos, cayeron rodando sobre el camino frente a mí. Estaban trenzados en una pelea a muerte. Chillando y gritando forcejearon y pelearon, se separaban solo para volver a arremeter el uno contra el otro, desgarraban y mordían hasta que disgustada ya no pude seguir mirando semejante escena.

Cuando volví a verlos, uno de ellos yacía agonizante en el suelo y el otro, aunque victorioso seguía emitiendo el aterrador sonido y descuartizando vivo a su oponente. Esa imagen me enfureció de tal manera que olvidé mi precaria posición y levanté mi revolver, que aun sostenía en la mano, y abrí fuego contra el monstruo.

El estallido del arma detuvo el aullido de la criatura que se dio vuelta y observó estúpidamente sin entender que sucedía. Eventualmente descubrió de donde venía el extraño sonido y miro hacia donde yo estaba. Completamente aterrorizada, volví a levantar el arma pero antes de que mis temblorosos dedos pudieran jalar el gatillo, la criatura se desplomo estrepitosamente.

A unos metros de ella yacían entonces dos inmensos cuerpos. El que había caído en batalla estaba demasiado mutilado así que me acerqué al que yo le había disparado. El cuerpo, que medía cerca de dos metros y medio y pesaba, según mis cálculos, unos doscientos kilos, estaba cubierto de cabello corto y pinchudo. Las manos y pies de las criaturas eran como grandes garras que le daban la apariencia de ser una cruel y poderosa criatura.

¡Pero su rostro! ¿Cómo podría describirlo? Si su cuerpo era humano, excepto por el hecho que sus manos y pies eran como garras y lo tenía cubierto de cabello, su rostro estaba lejos de ser humano. La monstruosa cabeza parecía demasiado grande y pesada incluso para su enorme y poderoso cuerpo y el cuello que la soportaba, era chata atrás y arriba y de frente era puntiaguda con dos aberturas como nariz.

Los ojos, ahora fijos con la mirada vidriosa, eran pequeños y verdes, y su boca, una ranura enorme con gruesos labios, había quedado inmóvil en una mueca que exhibía dos filas de afilados y feroces dientes. No tenía mentón y su mandíbula desembocaba abruptamente en el cuello. En definitiva, era la cosa mas espantosa y aterradora que había tenido la mala fortuna de encontrar en mi vida.


Continuará...

A través del Rayo Hewitt capítulo 1

Volvemos con el material que vamos resubiendo. En esta oportunidad una novela corta que publicamos originalmente entera, esta vez la vamos a ir subiendo por capítulos ya que puede resultar demasiado larga para leer de una sentada. Veamos que tal funciona este formato, tenemos muchas novelas cortas en el tintero y sería genial si el formato entusiasma empezar a publicarlas de esta manera. 

Margaret Rupert, el nombre con el que se conoció a M.F. Rupert, autora de A través del Rayo Hewitt, publicado originalmente en la edición de primavera de Science Wonder Quarterly y republicada veinte años despues en Fantastic Story Magazine, es un completo misterio. Nadie sabe exactamente quien fue o si ese era su verdadero nombre.

La historia es una hermosa combinación de las clásicas historias pulp de la época, ciencia ficción blanda, pistolas laser, rayos, y una distopia feminista inesperada y, para la época en que se publicó, aterradora.

Que la disfruten. Un capitulo... cada tanto.

A través del Rayo Hewitt 




Por M.F. Rupert
Traducido por Ema U para El Nombre del Mundo es Cuento.

La hija de un científico sigue a su padre a un mundo complejo donde los hombres son objetos y las mujeres gobiernan.

Capítulo 1 

Mensajes desde el Mas Allá

Carta para Lucile Hewitt de parte de su padre, John J. Hewitt:

Querida hija: son las once de la noche y solo tengo una hora para darte mi mensaje de despedida. No te alarmes, Lucile. No estoy contemplando el suicidio. Pero he llegado al punto culminante de toda una vida de estudios y voy a poner a prueba mis recientes descubrimientos. Si tuviese éxito en este experimento no volverás a verme por un largo tiempo. Cuando descubras que he desaparecido no temas por mí, regocijate ya que mi proyecto ha sido exitoso.

Ahora que has terminado tus estudios universitarios y te concentras en tu propio trabajo, y aunque voy a extrañarte y sin dudas tu a mí, me siento en libertad para realizar este experimento. Ahora que eres financieramente independiente ya no me necesitas, he dejado instrucciones para que recibas esta casa y todo lo que poseo al cabo de un año. Lo mas difícil de este asunto es romper nuestro lazo de camaradería, por lo menos temporalmente, pero sé que apoyaras este sacrificio.

¿Recuerdas, querida, que hace aproximadamente un año te conté de los experimentos que estoy haciendo con ondas de luz? Es sobre esos experimentos y a donde esos experimentos me llevaron que quiero escribirte. Intentaré no ser demasiado técnico.

En el laboratorio encontraras mis equipos, aparatos eléctricos y mi maquina de ondas de luz, y también la maquina de Rayos Hewitt. En el cajón superior de la derecha en mi escritorio, encontraras un manuscrito donde explico todos los descubrimientos que he hecho. Por favor, no permitas que nada perturbe mi laboratorio mientras no estoy.

Si no regreso dentro de un año, puedes publicar el manuscrito. Espero regresar y poder hacerlo yo mismo pero si no sucediera espero que tú, mi querida hija, le presentes al mundo el trabajo de mi vida.

Sin dudas recuerdas cuando construí la maquina de ondas de luz. Te dije entonces que era similar a una maquina receptora de ondas de radio pero en lugar de captar ondas de radio, estaba diseñada para captar ondas de luz. Al igual que el sonido, la luz se propaga desde una fuente a través del aire mediante una serie de ondas.

Esta máquina recepciona las ondas de luz al igual que la radio recepciona ondas de radio. Claro que la explicación real es mucho mas complicada y solo un físico podría entenderla y apreciar la belleza y la inmensidad de la idea. Pero como estoy escribiendo en forma simple para tu beneficio la explicación que te di hace un año es suficiente.

Cuando construí la máquina no tenía idea de las asombrosas revelaciones que ésta tenía para mí. Pero un día, mientras giraba el dial, noté un desplazamiento del espectro en la pantalla.

¿Recuerdas lo suficiente para entender lo que esto significa? Cuando estudiamos minuciosamente el espectro con un espectroscopio descubrimos que no era una banda de colores continua sino que estaba atravesada por muchas lineas oscuras llamadas lineas de Fraunhofer, conocidas por cualquiera que estudie las ondas de luz. También es un hecho conocido que la diferencia entre los colores en el espectro se debe a las distintas longitudes de onda. Recuerda esto para lo que viene a continuación.

 Cuando noté que estas peculiares lineas aparecían a lo largo del espectro, detuve inmediatamente el dial y estudié las lineas del espectro, cuyas características me resultaban totalmente desconocidas. Este peculiar espectro se mantuvo en la pantalla por quince minutos hasta que las lineas de Fraunhofer convencionales lo desplazaron.

Sin tocar el dial espere cuidadosamente a que volvieran a aparecer las lineas oscuras, algo que no sucedió hasta las cinco en punto del día siguiente. Compare linea por linea con el diagrama del día anterior y ¡eran exactamente las mismas! Todos los días a las cinco en punto estas lineas reaparecían en pantalla. Finalmente, me animé a cambiar el dial, para ver si el fenómeno se repetía cuando hubiese restaurado el numero del dial.

Y así fue, pero solo a las cinco en punto. Con la ayuda del Profesor Hendricks, que falleció el mes pasado, construí un emisor de ondas de luz y después de mucha investigación y trabajo encontramos la correcta combinación de lentes y prismas que producen el espectro correcto. Al manipular la longitud de las ondas producíamos el espectro de la linea oscura que me había maravillado cuando la observé por primera vez en mi pantalla.

Como sabes el Profesor Hendricks y yo siempre hemos creído en la existencia de una cuarta dimensión e incluso de una quinta y una sexta. ¿Recuerdas como te reíste de nosotros pero nos dijiste que teóricamente era posible pero era imposible conseguir pruebas reales y tangibles? No te rías ahora, querida, pero el Profesor Hendricks y yo creemos que estas inusuales lineas fueron enviadas por seres inteligentes pero ¡no de nuestra dimensión! Los elementos presentes en estas lineas son desconocidas para nosotros.

¿Estás entendiendo? Si estas extrañas lineas del espectro en mi pantalla eran enviadas por alguien, el hecho de que llegaran día tras día a la misma hora y solo con el dial ajustado de una forma particular era prueba de que no un corto circuito accidental de la longitud de onda sino que eran enviados deliberadamente. Ese arreglo de lineas, preciso y constante era prueba de que era algún tipo de mensaje. Qué significaba ese mensaje y quién lo enviaba era algo que desconocíamos pero teníamos intención de averiguar.

Una tarde, inmediatamente después de recibir lo que habíamos empezado a llamar nuestro mensaje, encendimos nuestro emisor y repetimos el mensaje linea por linea. Al cabo de unos minutos recibimos en nuestra pantalla otra emisión de lineas idénticas. Estábamos muy entusiasmados, tenlo por seguro, entendimos que quien fuera que enviara el mensaje había recibido nuestra repetición y nos lo hacia saber.

 Sin embargo, fue entonces que el Profesor Hendricks cayó rendido por una enfermedad y falleció por lo que tuve que seguir adelante solo. Estaba casi desesperado cuando se me ocurrió de pronto una forma posible de comunicarme con estos seres extraños.

Hace varios años, realicé una serie de experimentos con ondas cortas, particularmente con catódicos y rayos X. En esa época la experimentación con rayos catódicos condujo al descubrimiento del rayo X, y yo, al experimentar con los rayos X, descubrí un nuevo tipo de rayo al cual bauticé el Rayo Hewitt. Sin duda recuerdas el revuelo que ocasionó ese descubrimiento.

Al igual que el rayo X, el Rayo Hewitt puede penetrar cualquier sustancia opaca a la luz ordinaria con la diferencia que no se detiene para formar imágenes de sombra como lo hace el rayo X. Al disminuir la presión de gas dentro del tubo y aumentar el voltaje en los electrodos el poder de penetración de los rayos generados aumenta hasta el punto en que el objeto donde se concentra el rayo queda completamente desintegrado. Lo que es aun mas extraño es que no aparece una imagen del objeto en el punto de fuga sino el objeto verdadero que se reconstruye y vuelve a aparecer.

Eras apenas una niña en ese entonces pero debes recordar todo lo que se habló y conjeturó sobre el descubrimiento de este nuevo rayo. Se construyeron gigantescas máquinas de Rayos Hewitt con un alcance de cientos de kilómetros y algunas almas intrépidas se ofrecieron voluntariamente para el experimento. Pero, aunque llegaron a destino sanos y salvos y no dejaron de alabar este método de transporte, el público general no estaba preparado para esto. La humanidad no había evolucionado al punto de disponerse a viajar a 300 mil kilómetros por segundo. Fue así que mi Rayo Hewitt, a pesar de ser considerado una maravilla fue almacenada junto a muchas otros inventos revolucionarios.

Pensé entonces en usar este rayo. Me pregunté si, experimento de por medio, era posible modificar el rayo para que ademas de reconstruir el objeto después de desintegrarlo se pudiera viajar utilizando ese mismo rayo. ¿Viajar a dónde te preguntaras? ¿Al espacio? ¿A la cuarta dimensión o donde sea que van las ondas de luz cuando desaparecen de nuestro rango de visión? 

No quiero agotarte con los detalles, Lucile, pero he modificado exitosamente los rayos como tenía propuesto y he descubierto que las ondas de luz no se desvanecen sino que sufren una transformación de energía, pasan a otro plano de energía.

Con mi Rayo Hewitt modificado he desintegrado objetos como libros, jarrones, flores y animales vivos y los envié integrados a la onda de luz hacia el mundo desconocido desde donde provienen los mensajes.

Ajusté el dial de mi maquina de ondas de luz para recibir una respuesta de parte de los seres con los que me he estado comunicando, y cada vez que envié algo, sin importar la hora, ya sea de día o de noche, recibí un mensaje, el cual entiendo significa que los objetos llegaron a su destino.

Estoy determinado a viajar a este nuevo mundo. Es un procedimiento simple. He construido un inmenso proyector de Rayos Hewitt que se apagará automáticamente luego de que haya cruzado. Qué tipo de mundo me encontraré o qué tipo de personas o seres voy a conocer, no lo sé. Creo que son amistosos y me darán la bienvenida, pero de todas formas pronto lo averiguaré.

Ahora, querida hija, debo dejarte. En el cajón encontraras las llaves del laboratorio e instrucciones detalladas para operar el receptor y el emisor de ondas de luz. Todas las tardes a las cinco en punto voy a hacer el esfuerzo de enviarte un mensaje siguiendo el código de ondas de luz que he diseñado. Me haría muy feliz si pudieras responderme.

Adiós, querida. Que sigas bien y feliz, es el deseo de tu
Amado padre


          JOHN J. HEWITT


Continuará...

Varney El vampiro- Festín de sangre.

 Después de casi dos meses sin subir nada, hemos regresado. Sabrán disculpar las ausencias en estos tiempos tan desafortunados que nos ha tocado vivir. En fin, sin mas, sigo con los relatos resubidos. Un pennydreadful, una criatura esencial de la literatura del horror en una de sus primeras encarnaciones. Décadas antes de que el Dracula de Bram Stoker viera la luz (la luz de la luna, claro), este personaje cobraba vida en las revistillas de venta callejera en el Reino Unido del siglo XIX. Que lo disfruten. 



Por James Malcom Rymer
Traducido por Ema U.

Capitulo I

Medianoche- Una tormenta de granizo- Un espantoso visitante-El vampiro.

La solemne tonada del reloj de una antigua catedral ha anunciado la medianoche, el aire se siente espeso y pesado, una quietud extraña y sepulcral impregna la naturaleza. Como una amenazante calma que precede a un terrible exabrupto de los elementos. Los elementos, que hoy parecían estar conteniendo sus fluctuaciones ordinarias para juntar la energía suficiente para hacer este gran esfuerzo. El tenue repique de un trueno llega desde lejos. Como si este hubiese actuado como una señal de partida, la batalla de vientos comenzó, parecían haberse despertado de un largo letargo. Un impresionante y terrible huracán arrasó una ciudad entera, hizo mas daño en los cuatro o cinco minutos que duró que lo que hubiese hecho un temporal normal en medio siglo.

Parecía como si un gigante hubiese soplado un poblado de juguete y desperdigado muchos de los edificios antes de lanzar una ráfaga caliente de su terrible aliento; ya que apenas paso esa ráfaga de viento, se detuvo por completo y todo volvió a estar en calma como antes.

Quienes dormían despertaron y pensaron que lo que habían oído debía haber sido parte de sus sueños. Se estremecieron y volvieron a dormirse.

Todo está en calma, pero es una calma sepulcral. Ni un sonido rompía la magia de este reposo. ¿Qué es ese extraño sonido, como un tamborileo, como un millón de pisadas de hada? Es granizo, si, una tormenta de granizo está cayendo sobre la ciudad. Las hojas arrancadas de los arboles, se mezclan con las ramas, las ventanas dispuestas en la dirección opuesta a la furia de las partículas de hielo estallaron en pedazos, el extasiado reposo que resaltaba segundos antes por su intensidad cambió rápidamente a un sonido, que se fue acumulando, y opacó todo  grito de sorpresa o consternación de todas esas personas cuyo hogar fue invadido por la tormenta. 

Por momentos, ráfagas de viento con la fuerza suficiente, soplan desde ambos lados y mantienen suspendidos en el aire a cientos de piedras de granizo que posteriormente arrojan despiadadamente con el doble de fuerza en otra dirección totalmente distinta. Donde sea que puedan hacer mas daño.

¡Que tormenta tan terrible! Granizo, lluvia y viento. Fue realmente una noche espantosa.

*

Existe una antigua recámara en un antigua casa. Pintorescos y curiosos tallados adornan sus muros. Un hermosa y gigantesca chimenea completa el panorama. El cielorraso es bajo y un enorme ventanal desde el piso al techo que mira hacia el oeste. El ventanal está dividida en mosaicos y el cristal pintado con curiosos diseños, este proyecta una luz extraña pero hermosa cuando el sol o la luna iluminan el ambiente. Hay solo un retrato en la habitación, aunque las paredes parecen estar dispuestas con el expreso propósito de exhibir una serie de cuadros. El retrato es el de un hombre joven, con el rostro pálido, con un semblante majestuoso y una extraña expresión en los ojos, una que nadie se molesta en mirar dos veces.

En esa recámara hay una majestuosa cama, hecha de madera de nogal, con un sofisticado diseño y una elaborada ejecución, una de esas obras de arte que nos dejó la era Isabelina. De ella colgaban pesadas telas de seda y damasco. Con plumas colgando en las esquinas, cubiertas de polvo como estaban, le daban un aspecto fúnebre a la habitación. El piso es de roble pulido.

¡Dios! ¡Como resuenan las piedras de granizo contra ese ventanal! Como una ocasional descarga de mosquetes, el choque, el golpeteo, y el crujir de los paneles, pero estos resisten, su reducido tamaño los ha salvado. El viento, el granizo, la lluvia, han agotado su furia en vano.

La cama de esa antigua recámara está ocupada. Una criatura, adorable por donde se la vea yace medio dormida en ese ancestral aposento. Una mujer joven tan bella como el rocío de la mañana. Su largo cabello ha escapado de su confinamiento y se esparce sobre las ennegrecidas frazadas de la cama; algo perturba sus sueños, la ropa de cama se ve enmarañada. Un brazo descansa sobre su cabeza y el otro cuelga a un lado de la cama. Su cuello y su pecho, que parecen salidos del taller del mas talentoso escultor que la Providencia tiene para ofrecer, estaban parcialmente expuestos. Gimió suavemente entre dormida, sus labios se movieron una o dos veces como si estuviera orando, o uno podría asumir que estaba orando ya que el nombre de aquel que sufrió por todos salió tenuamente de sus labios.

Está extremadamente agotada, y la tormenta no la ha despertado; pero si perturba sus sueños, ya que no está completamente en control de ellos. La exaltación de los elementos despierta los sentidos, aunque no puede sacudir el embotamiento en el que han caído.

Oh, un mundo de hechicería escapa de su boca, ligeramente abierta, exhibe sus dientes perlados que resplandecen aun con la tenue luz que entra por el ventanal. Qué decir de la dulzura de sus largas pestañas sobre sus mejillas. Se mueve, y ahora uno de sus hombros queda al descubierto.  Mas blanca y clara que la inmaculada sabana sobre la cual yace acostada, es la suave piel de esa pálida criatura, de femineidad incipiente y es durante esa transición que presenta estos encantos de mujer, poco mas que una niña, su belleza y gentileza maduran con los años.

¿Eso fue un rayo? Si, un aterrador resplandor seguido por el ensordecedor rugido de un trueno, ¡como si cientos de montañas rodaran la una sobre otra en la bóveda celeste del Cielo! ¿Quién puede dormir en ese momento en esa antigua ciudad? Ni una sola alma. Las siniestras trompetas de la eternidad eran extremadamente efectivas para despertar a todo el mundo.

El granizo continua. El viento también. La inclemencia de los elementos parece estar a tope. Ella despierta, la hermosa mujer sobre la cama antigua; abre sus ojos color azul celestial, y un tenue grito de alarma escapa de sus labios. Un grito que aun sin todo el ruido y la conmoción sonaría tenue y débil. Se incorpora en su cama y se refriega los ojos. ¡Por todos los cielos!¡Que tormenta tan salvaje!¡El viento, la lluvia y el granizo! El trueno a su vez parecía intentar estirar su estruendo con el eco lo suficiente para alcanzar el siguiente, que a su vez haría retumbar el cielo para producir un salvaje efecto de estruendo permanente en el aire. Ella murmuró una oración, una oración para aquellos a quien mas quería, los nombres de sus seres amados salían de sus gentiles labios, llora y reza, piensa sobre la devastación que esta tormenta debe estar provocando, y le eleva una plegaria al Dios de los Cielos para que proteja a todos los seres vivientes. Otro resplandor. Un salvaje y apabullante relámpago se extiende por el ventanal, y por un instante, resalta cada uno de los colores del vitral. Un alarido estalla en los labios de la joven, y entonces, con los ojos fijos en esa ventana, y una expresión de terror en su rostro como nunca había conocido en su vida, empezó a temblar y su rostro empezó a sudar cuando un miedo intenso se apoderó de todo su ser.

¿Qué... qué fue eso?musitó¿es esto real o una ilusión? Oh Dios ¿qué fue eso? Una figura alta y cadavérica, se estiró para abrir la ventana. Lo vi. Ese resplandor de luz me lo ha revelado. Se extendía a lo largo de la ventana.

El viento se calmo. El granizo ya no caía con tanta fuerza, lo que es mas, ahora había dejado de golpear lateralmente sobre la antigua casa, sin embargo un sonido extraño seguía llegando desde los paneles de vidrio de esa enorme ventana. No podía ser una alucinación, estaba despierta, y seguía oyéndolo. ¿Qué podía ser? Otro relámpago, otro alarido, no había alucinación posible. 

Una figura alta estaba parada en la cornisa de su ventanal. Eran las uñas de su mano sobre el cristal continuaban haciendo el sonido del granizo cuando este se había detenido. El miedo intenso paralizó las extremidades de esa hermosa mujer. El alarido fue el único sonido que pudo emitir, sus manos se agarrotaron, su rostro se convirtió en mármol y su corazón latía tan fuerte en su pecho que por momentos parecía estar a punto de saltar por su boca, no podía desviar la mirada de esa ventana, el horror la había congelado. El tamborileo y repiqueteo de las uñas continuaba. No hubo palabras, ella intentó dilucidar la oscura forma de esa figura contra la ventana, podía ver como sus largos brazos se movían de aquí para allá, buscando la forma de entrar. ¿Qué es esa extraña luz que gradualmente llena el aire a nuestro alrededor? Era roja y aterradora y cada vez mas brillante. El relámpago había prendido fuego un molino y el reflejo de la estructura que se consumía rápidamente llegaba hasta el ventanal. No había error en esto. La figura estaba ahí, seguía buscando la manera de entrar, seguía repiqueteando con sus largas uñas contra el cristal, eran tan largas que parecía no haberlas cortado en años. Intentó volver a gritar pero una sensación de asfixia se apoderó de ella. Era demasiado aterrador, intentó moverse pero sus extremidades parecían cubiertas por toneladas de plomo, lo único que pudo hacer es emitir un leve susurro....

Ayuda... ayuda...ayuda...ayuda.

Repitió esa única palabra como una persona que ves en un sueño. El resplandor rojizo del fuego proyectaba la cadavérica figura sobre el gran ventanal. El único retrato de la recámara parecía haber fijado sus ojos en el intruso bajo la luz intermitente del incendio, bajo esa luz el retrato lucía aterradoramente realista. Uno de los paneles de cristal se rompió repentinamente y la figura del exterior introdujo su largo y cadavérico brazo que parecía totalmente desprovisto de carne. Quitó el seguro y la mitad de la ventana, que era plegable, se abrió de par en par. 

Incluso en ese momento, seguía sin poder gritar, y sin poder moverse. ¡Ayuda, ayuda, ayuda! Era todo lo que podía decir. Esa expresión de terror se asentó sobre su rostro, era aterradora, una expresión que podría obsesionar a cualquier por el resto de su vida. 

La figura se puso de costado y la luz cayó sobre su rostro. Era perfectamente blanco, perfectamente desprovisto de sangre. Sus ojos brillaban como el metal, sus labios retraídos, y el rasgo mas destacable después de sus ojos eran sus dientes, esos aterradores dientes, se proyectaban como los de un animal salvaje, dientes como colmillos, aterradores y resplandecientes. Se acercó a la cama con un extraño movimiento como si se deslizara por el suelo. Chocaba sus uñas entre sí, uñas que literalmente parecían colgar de sus dedos. No emitía sonido alguno. ¿Acaso esa joven y hermosa mujer había perdido la cabeza por haberse expuesto ante un terror semejante? Retrajo sus extremidades y ya ni siquiera podía pedir ayuda. Su capacidad de articulación se había ido pero la del movimiento había regresado. Lentamente se arrastró hacia el lado opuesto de la cama en un intento de alejarse de la espantosa figura que se aproximaba.

Pero sus ojos eran fascinantes. La mirada de una serpiente no podía haber tenido un efecto tan grande en ella que la mirada fija de esos espantosos ojos metálicos que se inclinaban ahora sobre su rostro. Caminaba encorvado por lo que su gigantesca estatura era difusa, y su rostro, su horrible rostro ahora sobresalía como su rasgo mas prominente. ¿Qué era? ¿Qué quería? ¿qué era lo que lo hacia tan aterrador? Tan distinto al resto de los habitantes de la tierra pero a la vez uno de ellos.

Ella estaba ahora al borde de la cama y la figura se había detenido. Parecía que al detenerse ella perdió a su vez su capacidad de alejarse de él. Se aferró involuntariamente a las sabanas de la cama. Su respiración se agitó. Empezó a jadear y sus piernas temblaban, pero no podía dejar de mirar ese rostro de porcelana. El brillo de sus ojos no la dejaba moverse.

La tormenta se había detenido. Todo estaba en calma. Los vientos hacían silencio ahora, el reloj de la iglesia marcaba la una, un chirrido salió de la garganta de ese ser despreciable, y estiro sus largos y cadavéricos brazos, sus labios se movieron. Avanzó hacia ella. La joven bajo un pie de la cama en dirección a la puerta, sin percatarse que arrastraba la sabana consigo. ¿Llegaría a la puerta si intentaba alcanzarla? ¿Su capacidad de caminar realmente había regresado? ¿si pudiera dejar de mirar el rostro de este intruso rompería entonces el odioso encantamiento?

¡Dios Santo! ¿Era esto real? ¿O acaso era un sueño tan real que tenía la capacidad de afectar su juicio para siempre?

La figura se detuvo nuevamente mientras la joven yacía entre la cama y el suelo. Su largo cabello ocupaba ahora el ancho de la cama. Esa pausa duro por un minuto pero parecía una agonía eterna. Ese minuto fue, de hecho, suficiente para que la locura se apoderara completamente. 

Con un repentino e impredecible movimiento, la figura lanzo un aterrador aullido que la dejo sin aliento, entonces la tomó de sus largos y ondulados cabellos y los retorció alrededor de sus huesudas manos mientras la sujetaba contra la cama. Fue entonces cuando gritó, el Cielo le devolvió la habilidad de gritar. Alarido tras alarido en una rápida sucesión. La ropa de cama cayo enrollada a un lado, pero ella fue arrastrada hacia la cama nuevamente. Sus hermosas y esculpidas piernas temblaban junto a la agonía de su alma. Los horribles y vidriosos ojos de la figura apabullaron la angelical figura con una satisfacción demoníaca, una horrenda profanación. La arrastró hasta el extremo de la cama, enrolló sus manos alrededor de su cabello con firmeza y enterró sus colmillos en su desprotegido cuello. Un borbotón de sangre seguido por el horrendo sonido de la succión. La joven se había desvanecido y el vampiro se deleitaba ahora en este espeluznante festín.

 

FIN



The midnight club, temporada dos según Mike Flanagan.

 Con la cancelación de la serie, el creador de la serie Mike Flanagan publicó en Tumbler un pequeño descargo contándole a los fans cómo pret...